Cafetaleros alemanes en Chiapas

Conocí a la Señora Giesemann en una fiesta de la comunidad evangélica alemana en México y también compré el café de la finca de su familia en Chiapas. Durante un agradable desayuno mientras me tomaba un café me acordé de la invitación que me hicieron los alemanes para visitar Chiapas. Pasó más de medio año para que mi plan finalmente se realizase.

En enero volé durante tres días al extremo sur de México para visitar a los alemanes que han radicado en esta ciudad limitante con Guatemala llamada Tapachula. Debieron haber estado antes más alemanes, para haber podido llamar a esta zona “Nueva Alemania”.

La señora Giesemann corría la voz de tal manera, que se formó un grupito de alemanes, los cuales disfrutaron de la hospitalidad de una parroquia mexicana. La misa se llevaba a cabo en dos idiomas, ya que los nietos y bisnietos descendientes de la primera generación no han tenido el afán de aprender el idioma de sus abuelos, que es el alemán; y que no tenía ningún papel en su vida cotidiana. Es la abuela quien dejaba que momentáneamente surgieran palabras en alemán durante la conversación. Se conocen algunos nombres de especialidades alemanas (Bratwurst, Honigkuchen, Plätzchen) pero ya no se conocen más.

Sin embargo, durante la adolescencia el origen de la familia y las raíces culturales asumen un rol muy importante. Ahora los jóvenes intentan repetir lo que antes les parecía penoso e innecesario: hablar en alemán. Ahora las costumbres y tradiciones alemanas son importantes. Hay interés por la cocina alemana, las fiestas, la historia y también por la manera en la que sus antepasados vivían la fe cristiana. Los mapas de Alemania son estudiados y los libros que se guardaban por mucho tiempo son finalmente encontrados. Esta es una gran oportunidad para aquellos que atienden a los alemanes en el extranjero.

Muchos mexicanos asocian a Alemania de manera positiva: con una sólida educación, con una rica cultura, con empresas que tienen un espíritu emprendedor, con la exactitud y la confiabilidad. En los hechos se observa que los casos de alemanes inmigrantes en México han podido tener éxito y a contribuir un desarrollo extenso. También esta generación trajo consigo la Religión, algo que representa un valioso patrimonio de sus familiares en Alemania, y esto les permitió continuar practicando su fe en el país. Seguramente fue más sencillo para los católicos alemanes que para los cristianos evangélicos por encontrarse en un país donde el 95% de la población practica la fe católica.

En mi trabajo como Padre con los descendientes de inmigrantes alemanes me puedo enterar de que la creencia en la fe de los que llegaron fue algo que ayudó a conservar su identidad.  La vívida creencia en dios los ayudó enormemente, así también como en un ambiente desconocido, y donde la sensatez de su propio “que hacer” no fue perdido.

El mundo del cultivo del café ha sufrido una profunda transformación en las últimas décadas. Con la creciente competencia en el sector los precios han ido en caída provocando que algunas Fincas en Chiapas hayan tenido que clausurarse y que casi todas las demás hayan contemplado incluir otras ramas de negocio. En la Finca de la familia Giesemann hay actualmente un Hotel-Spa que atrae a visitantes no sólo mexicanos, sino de todo el mundo. En un entorno de naturaleza abundante y tropical, los visitantes pueden disfrutar de la belleza de la creación divina y sumergirse en la cultura del café.

De esa manera la Familia Giesemann ofrece tours muy interesantes a lo largo de los plantíos. Con el Jeep se recorren los largos plantíos de café y flores (una rama de negocio adicional). Se aprende mucho sobre el misterio detrás de las plantas de café, de las cuales algunas son originarias desde África, y también sobre el cultivo de los frutos. La producción se logra realizar de manera exclusivamente orgánica, aunque esto a menudo puede también afectar el estado de las plantas.

Parte del secado y el proceso para remover la cáscara de los granos de café se realiza con maquinaria de hace siglos atrás, provenientes de Alemania e Inglaterra. Incluso la selección final de granos de café se realiza a mano. Normalmente estos se exportan en crudo (sin tostar), ya que esto permite mantenerlos por mayor tiempo. En la finca los visitantes pueden realizar el tostado de los granos, así como disfrutar de una auténtica taza de café en un entorno agradable. Una experiencia que es definitivamente inolvidable.

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